13 de noviembre de 2015

Materiales para la enseñanza del castellano en el Perú

El profesor Luis Miranda promovió en la Universidad Ricardo Palma, a través de la Cátedra Unesco un Simposio (2004) y dos foros académicos (2006 y 2008) en los que diversos especialistas y personas vinculadas con las editoriales dedicadas a la elaboración y venta de materiales educativos que dieron como resultado un espacio de reflexión sobre los métodos y orientaciones didácticos empleados en el Perú. El primer simposio rindió homenaje al profesor José Jiménez Borja, con intervenciones de Alberto Tauro del Pino y Rodolfo Cerrón-Palomino y reflexiones sobre el vocabulario, la competencia discursiva, la enseñanza de la lengua para la traducción y otros aspectos.[i]
Los dos foros realizados también en Lima tuvieron mesas redondas en torno a la situación de la lectura, calidad de los textos escolares, atención a la diversidad y literatura infantil, aunque en muchos aspectos se observa un deseo de ahondar más en estos aspectos.[ii] Asimismo se observa cierto interés por la enseñanza de la gramática, con una reflexión inicial de Jorge Iván Pérez,[iii] y por la norma lingüística, con aportaciones de Ricardo Renwick y Jorge Wiese Rebagliati.[iv]
En la educación lingüística nacional hay que recordar a quien fue un verdadero amauta. Luis Jaime Cisneros dedicó un gran esfuerzo a mejorar la calidad de la educación peruana también mediante la elaboración de una serie de materiales de enseñanza, desde su primer trabajo de 1953 u los siguientes en los años 60 y 69, hasta el más reciente de 1998, elaborado con ayuda de su hija María Cecilia y del profesor y escritor Abelardo Oquendo.[v] En su opinión es fundamental que los estudiantes no aprendan maquinalmente sino que la educación lingüística les ayude a reflexionar sobre los usos y su propio repertorio discursivo, y así también ayudarle a comprender cómo funciona la lengua para ayudarle a desarrollar su propia producción lingüística. En la educación primaria es conveniente fomentar el uso natural del lenguaje y apoyar ese uso con observación y reflexión, y reservar para la educación secundaria unos conocimientos de teoría efectivos sobre el hablar, sobre su funcionamiento y sus normas. Así sugiere que en los últimos años, destinados a desarrollar la lengua escrita, “conviene poner al alumno en contacto (en observación) de los soportes gramaticales sobre los que se apoya la organización de la frase”, y con ello será instruido sobre cómo “asegurar la coherencia” y aprenderá a reconocer “los variados tipos de relación que las palabras pueden asumir y concretar”.[vi]
En torno a la historia de los materiales didácticos, no hay estudios que hayan analizado los utilizados en la instrucción primaria y secundaria en las décadas precedentes y la influencia que han podido tener los compendios de la Real Academia Española y las ideas de Bello, Benot, Lenz y otros gramáticos en la orientación de sus los métodos y principios rectores. Tampoco es fácil alcanzar siquiera noticias de los autores que han elaborado en el Perú manuales de instrucción primaria o secundaria, que en su mayoría han quedado en el olvido.
Podemos mencionar al profesor del colegio Guadalupe, el limeño Arturo Montoya y su Libro y guía de lecturas y ejercicios para el segundo curso de castellano conforme al último programa oficial, de 1913. Comienza significativamente con un fragmento de Bartolomé de las Casas titulado “Defensa de los indios”. Incluye una selección de lecturas de relatos y poesías de Santa Teresa, Quevedo, Jovellanos y otros, además de autores peruanos como Olavide, Larrabure y Unanue, etc. Seguía el ejemplo de otros muchos manuales que utilizaban selecciones de textos de autores escogidos para ilustrar dificultades de la gramática o del vocabulario.
Otro texto similar utilizado para la enseñanza es el del conocido intelectual cuzqueño José Gabriel Cosio (Paruro, 1887 - Lima, 1960), Castellano para el tercer año de instrucción media (desarrollo del novísimo programa oficial urgente de 1938), Cuzco, edición del autor. El prólogo está fechado el 25 de febrero de aquel año y cabe pensar que se habría impreso en las semanas subsiguientes, antes del inicio del calendario escolar. Cosio estudió en la  Universidad San Antonio Abad, donde obtuvo su doctorado. Se inició en el magisterio ya en 1909 como profesor de Castellano y Literatura. Fue por muchos años también director de los colegios nacionales San Carlos de Puno, San Juan de Trujillo y del Colegio Nacional de Ciencias del Cusco. Fue secretario del Rector Dr. Alberto Giesecke y formó parte de la redacción de la Revista Universitaria y la revista La Sierra del Cusco (él prefería Cuzco). Fue autor de varios estudios sobre el drama del Ollantay, sobre el Inca Garcilaso y se interesó por muchos temas locales, siendo un asiduo colaborador de los periódicos cuzqueños.
El profesor Cosio rechazaba que se escribiera Cusco con y defiende la ortografía tradicional con . Pero en su libro de castellano, opta por escribir con latina la conjunción copulativa “y”, así como el sonido semivocal de los diptongos de virrey o ley (que escribe virrei, lei), contraviniendo la opinión que en este punto había expresado Juan de Arona en su diccionario, y da una serie de razones fonéticas para concluir: “Autoridades como Bello i Benot han defendido i usado valerosamente esta ortografía de la i en su función como vocal, i cuya definitiva consagración como tal daría al castellano una ortografía más sencilla.”
No le faltaba razón, al menos en lo que respecta a los diptongos, aunque luego Tomás Navarro y otros fonetistas demostrarían que la conjunción se articula más frecuentemente como consonante, en cuanto le sigue una palabra con vocal inicial. En este debate Juan de Arona se había mostrado intransigente contra estas novedades que él atribuía a chilenos y colombianos, y tal vez su terquedad ayudó a que la mayoría de autores y periódicos continuaran la tradición ortográfica de escribir “Juan y Pedro”, en lugar de “Juan i Pedro”. El propio González Prada exclamó que había que renovar la ortografía, aunque él mismo fue muy cuidadoso en respetar, en el resto de sus obras, sus normas convencionales.[vii]
            Cosio ofrece también una selección de textos con comentarios y preguntas acerca de diversos aspectos de la ortografía y vocabulario, siguiendo un orden de contenidos gramaticales preciso: formación de palabras, composición, clases de predicado, reglas del régimen, etc.
En 1948 se publicó sin nombre de autor en Lima, en la imprenta de J. P. Villanueva un Diccionario escolar peruano con 15 mil voces y 22 mil acepciones y un apéndice de apenas 400 peruanismos. En la actualidad algunas editoriales comercializan diccionarios escolares pero ninguno ha sido concebido o elaborado específicamente para el ámbito nacional, puesto que se limitan a insertar en un repertorio indiferenciado (que recoge el significado español o argentino o colombiano de las palabras) apenas unas pocas páginas de mapas e ilustraciones peruanas. Una excepción verdaderamente notable es el Diccionario escolar de la editorial Bruño (2005), que ha realizado un verdadero esfuerzo por ofrecer un buen instrumento pedagógico para los escolares peruanos al elaborar en su totalidad un repertorio en que se recogen las definiciones con el significado propio que tienen las palabras castellanas en el Perú.
Los manuales para enseñanza del español en primaria o secundaria pueden dar indicios interesantes sobre fenómenos dialectales o sobre actitudes lingüísticas, por lo que reflejan lo que profesores e instituciones consideran correcto o incorrecto. En el libro de Teodoro Ortiz Dueñas, Castellano. Teoría y práctica. Primer año de educación secundaria, publicado en Lima sin fecha, pero en torno a 1970, se mencionan “las principales causas de una mala pronunciación de las palabras” y enumera:
a)       por cambio de letras: barde por balde, linia por línea, anecso por anexo.
b)       por supresión de letras: acredor por acreedor, pescao por pescado, cre por cree.
c)       por adición de letras: vide por vi, bacalado por bacalao, cónyugue por conyuge.
Evidentemente hay algunos fenómenos que responden a disgrafías provocadas por las inconsistencias de la ortografía castellana (anecso), pero se muestran rasgos del español costeño, común con dialectos meridionales o innovadores, como la relajación y pérdida de la sonora intervocálica (pescao) y su ultracorrección (bacalado), la simplificación de dos vocales contiguas (acredor, cre) y la diptongación de hiatos, general en muchos dialectos americanos desde México hasta Chile y Argentina pasando por Centroamérica y las costas del Pacifico. También aparece la confusión de las líquidas en final de sílaba (barde), que en la costa peruana muestra preferencia por la vibrante. Y es interesante el arcaísmo morfosintáctico (vide) que se conserva con bastante vitalidad en áreas rurales de los extremos norte y sur y en español andino.
"Coquito" se publicó por primera vez en la ciudad de Arequipa, en 1955. Luego de seis décadas de afanosa actividad se ha forjado como uno de los más tradicionales instrumentos pedagógicos en el Perú, ha llevado de la mano a más de 38 millones de niños por los caminos de la lectura, la escritura y la educación, y ahora ofrece a la venta sesenta títulos en más de quince países hispanoamericanos, también en Estados Unidos.
El profesor arequipeño Everardo Zapata Santillana es el autor de este extraordinario conjunto de materiales didácticos, que en la actualidad compite con una ingente batería de libros adaptados del extranjero. Demostró toda su vida una verdadera vocación docente. Cursó sus estudios en la Escuela Normal de Varones San Juan Bautista de La Salle, donde se graduó de Profesor Primario y fue destacado a Punta de Bombón, Arequipa, donde fundó una escuela de primer grado que ahora lleva su nombre y que le sirvió como investigación durante siete años para encontrar un método adecuado y eficaz para enseñar a los niños a leer, escribir y pensar mediante un sistema que el profesor Zapata denominó: Método Global de Palabras, que mediante imágenes brinda a los niños una forma sencilla y efectiva de utilizar su vocabulario, estimulando así el aprendizaje de la lectura de manera ágil y eficiente.
Por su dedicación y excelencia el Ministerio de Educación le otorgó las Palmas Magisteriales en el máximo grado de "Amauta". El Congreso de la República, el Concejo Provincial de Arequipa y otras instituciones le han brindado los más altos reconocimientos.
Los maestros de educación primaria y secundaria demostraron que estos textos no solo reflejan un gran amor al Perú y al cuidado del idioma, sino una gran sensibilidad idiomática en torno a la norma y a su difusión, contribuyendo enormemente al desarrollo del país al situar la enseñanza del idioma en un horizonte y un paisaje propios. El servicio que prestaron al país bien merece un reconocimiento.




[i] L. Miranda (ed), Actas del Simposio Centenario de José Jiménez Borja. Descripción y enseñanza del español, Lima, Universidad Ricardo Palma, 2004.
[ii] L. Miranda (ed), Foro sobre el problema de la enseñanza del español en el Perú. Lima, Universidad Ricardo Palma 2006; II Foro sobre el problema de la enseñanza del español en el Perú. Lima, Universidad Ricardo Palma, 2008.
[iii] “La enseñanza de la gramática formal en la escuela y su lugar con respecto a la comunicación integral”, en el primer foro, pp. 103-140.
[iv] R. Renwick, “El lugar de la norma en la lingüística y en la enseñanza del español”; J. Wiesse Rebagliati, “Qué castellano enseñar”, ambos en el segundo foro, pp. 45-63 y 98-126.
[v] Lenguaje. Curso secundario. Lima, Huascarán, 1953; Lengua española (primer y segundo curso). Lima: Ediciones Peruanas Simiente, 1960. Lengua y enseñanza. Lima, Studium, 1969. Lenguaje, literatura. Lima, Pontificia Universidad Católica, 1998. En colaboración con María Cecilia Cisneros y Abelardo Oquendo.
[vi] “Sobre la educación lingüística escolar”, Lexis, 22, 1998, pp. 87-93.
[vii] Ver el trabajo clásico de Julio Díaz Falconí, “La reforma ortográfica de Manuel González Prada”, en Sphinx, 13, 1960, pp. 170-198. Ver también ahora Carlos Arrizabalaga, “El debate ortográfico en el Diccionario de Peruanismos de Juan de Arona”, en José Carlos Huisa (ed), Estudios lexicográficos sobre Juan de Arona. Lima, Academia Peruana de la Lengua, 2015 pp. 137-159.

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