15 de diciembre de 2010

¿Estás que lees?

“Una sola peculiaridad sintáctica puede resultar más significativa que toda una serie de particularidades léxicas”, decía Lope Blanch. Los hablantes lo perciben por lo que se cuestionan: ¿se puede decir así?, ¿está bien dicho eso? Mis alumnos muchas veces me han preguntado: ¿se puede decir “está que se baña”, “está que habla”? Los que vienen de Lima o Trujillo muestran extrañeza por ese modo de hablar “tan piurano”.

Se trata de un cambio que reemplaza al gerundio: “está bañándose”, “está hablando”; un caso de gramaticalización reciente aquí, pero que se da en muchas lenguas, sobre todo las que no han desarrollado tradición escrita, y sin duda se vincula a la inmediatez de la oralidad no solo porque suele expresarse con verbos locativos sino porque destaca la concomitancia en el presente o el pasado (“estaba que se bañaba”); solo estas formas verbales del castellano pueden expresar (no lo hacen siempre) simultaneidad.

Es de uso no solo familiar en todos los niveles socioculturales de Tumbes, Piura (también Ayabaca y Huancabamba) y Lambayeque. El primer testimonio de su existencia data de 1950 y podría llamarse perífrasis concomitante o subordinada norperuana, si entendemos perífrasis, al modo de Coseriu o de Blansitt, como cualquier combinación verbal (no solo las que presentan infinitivos, gerundios y participios) que cumple la función de núcleo de predicado igual que una forma conjugada, y sirve para distinguir acciones actuales de habituales “está que lee el periódico” (en este momento), “está leyendo el periódico” (últimamente lo viene haciendo).

No me parece que sea incorrecto, porque no se trata de un error, sino de una creación que además ya se utilizaba en el español general con un carácter fraseológico: “está que trina”, en frases de contenido idiomático procedentes consecutivas que han omitido el elemento intensificador: “está (tan enfadado) que trina”. Así que no puede rechazarse que en el norte del Perú la secuencia haya adquirido un valor funcional ni considerarlo un “solecismo”, si además parece que el castellano medieval daba ese valor al gerundio y resulta similar a la distinción entre “ahora” y “ahorita” que se emplea en toda América.

Para el profesor Raúl Cumpa Pizarro, de la Universidad Pedro Ruiz Gallo, “sería uno de los más notables inventos lingüísticos peruanos de los últimos tiempos”, y pese a su repulsión a frases como: “el Jonhatan está que fastidia”, hay que concluir que la solución se adapta perfectamente a la gramática del castellano. Más bien hay que considerar si no tendrá relación con la progresiva desaparición de la cultura escrita que nos rodea. En el siglo XXI, las lenguas vuelven a ser de uso fundamentalmente oral y la escritura vuelve a ser un recinto para pocos que, al decir de Vargas Llosa, pueden ser los que conserven la luz de nuestra civilización al modo como lo hicieron los monjes en la Europa medieval.

Se publicó en el diario El Tiempo de Piura el viernes 10 de diciembre de 2010, p. 6.

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