16 de abril de 2009

¿Syllabus, sílabus o sílabo?


La escritura es un sistema arbitrario de signos que representa gráficamente las palabras de una lengua y la ortografía es la disciplina por la que las comunidades lingüísticas vigilan el mejor uso de la escritura, mediante reglas convencionalmente establecidas, a partir de dos fundamentos: uno que podemos llamar "natural" -aunque no deje de ser artificioso-, y otro etimológico. La ortografía quiere ser "natural" en cuanto busca representar lo más fielmente posible la pronunciación de las palabras (aunque es imposible hacerlo a cabalidad), pero también quiere ser fiel a la forma originaria o etimología, que se apoya, por lo general, en la fuerza del uso y la costumbre. Si ambas difieren es porque las lenguas cambian más rápidamente que la escritura que las representa. Cuando hay disparidad la disensión la resuelve normalmente el uso mayoritario, lo que suele crear inconsistencias. Para arreglarlas, los gramáticos, la escuela y las academias pueden tratar de imponer normas o reformas ortográficas, pero aquí lo que cuenta es que sean "hacederas" como muy bien recuerda Gregorio Salvador.

Digo esto por la dificultad que presenta unificar la ortografía de la palabra syllabus, cultismo que por dos caminos diferentes proviene de un nombre griego que significaba 'unión', 'concepción', 'broche', y también 'sílaba', 'verso'. Deriva de un verbo que significaba básicamente 'tomar', 'reunir', 'recoger'. Pasó al latín como syllaba difundiéndose en las escuelas de retórica de la época clásica (donde los maestros griegos eran muy valorados por el prestigio literario y filosófico de su idioma). Allí desarrolló derivados como syllabatim (adverbio que significaba decir algo 'literalmente', 'palabra por palabra'), y syllabarii (sustantivo que hacía referencia a los alumnos que aprendían a deletrear el abededario).

En el latín eclesiástico syllabus adoptó la acepción de 'sumario', 'catálogo', y así en el seno de la Iglesia Católica se denominó syllabus a toda suerte de sumarios o índices con que se precavía a los fieles de posibles errores. Los syllabus más conocidos son los que elaboraron Pío IX y Pío X. El primero salió como anexo a la encíclica Quanta cura, y condenaba el panteísmo, el socialismo, el comunismo y errores del liberalismo, entre otros. Su publicación fue censurada, aunque parezca una paradoja, por países orgullosamente liberales como Francia o Rusia. El segundo enumeraba errores contra la fe y la moral del modernismo, doctrina teológica muy difundida por esos años en Francia. Por pura coincidencia se llamará así también un movimiento literario que surgirá después en Hispanoamérica, con Rubén Darío como principal exponente.

En el mundo anglosajón, sin embargo, el sustantivo syllabus (plural syllabi o syllabuses) tuvo mayor éxito en la acepción extensa de 'compendio' o 'sumario'. Aparece ya en 1656 y se generaliza en el mundo académico como 'sumario de puntos que comprenden un curso académico'. Este nuevo significado se difunde en español americano (al menos en México, Ecuador y Perú), escrito como syllabus o menos frecuentemente sílabus, o adaptado como sílabo.

Sin embargo, no lo recogen los diccionarios de americanismos de Neves ni Morínigo, ni en los de peruanismos de Álvrez Vita y Ugarte Chamorro, ni se ha incorporado todavía en el diccionario académico. En España y en otros países hispanoamericanos como Argentina se dice programa, igual que en francés programme lo que indica su origen galo (la diversidad terminológica es grande en este campo donde al curso o asignatura se le dice también ramo, o materia).

El anglicismo syllabus se extiende también a otras lenguas, como el portugués, el rumano, el húngaro, el macedonio y el indonesio, que adaptan el término en la forma silabus.

La universidad es una institución lingüísticamente muy conservadora, mientras que la enseñanza primaria y secundaria se ha visto muy afectada de incansables y agotadoras reformas y novedades pedagógicas que ahora imponen el uso de términos como programa escolar, proyecto educativo, estructura curricular... y otras joyas efímeras de la última tecnología educativa.

Pero volvamos a nuestro dilema, ¿cómo escribiremos este latinismo universitario: syllabus, sílabus o sílabo? El diccionario registra sílabo como 'indice, lista, catálogo', pero es un cultismo de uso muy escaso y antiguo (aparece en Baltasar Gracián), aunque es análogo al femenino sílaba. En nuestro medio no decimos sílabo, sino sílabus, con forma gramatical de sustantivo masculino invariable respecto al género y común respecto al número (el sílabus y los sílabus). Sorprende ver que algunos insiten en escribir sílabo e incluso formas de plural que no existen: sílabos, sílabi, silabuses... Formas erróneas creo que explicables por un afán ultracorrector. Tenemos en realidad tres opciones: conservar la forma original latina de syllabus como hace el inglés (una sumisión más al imperio anglificante), adaptarlo al castellano como sílabo (que no es usual), o adaptar la ortografía a la forma más natural de sílabus. La tradición hispánica siempre se ha mostrado más natural que la anglosajona en este aspecto, por lo que creemos que es mejor la tercera opción.

No debe escribirse *sillabus, *sillabi, o *syllabo. Peor todavía escribir cacografías como sýllabus o sýllabi que demuestran una ignorancia supina del latín y del castellano. La forma más extendida y la que parece mejor es sílabus, que debe escribirse tal como suena, y con tilde (porque es palabra esdrújula). Su final átono en -s hace que se inmovilice respecto al número por lo que se escribe como se pronuncia igual en plural: los sílabus. Aunque se puede mantener la forma original de syllabus, parece mejor reservar este término para referir (en cursiva) a los documentos vaticanos así llamados.

Por ser un cultismo reintroducido al idioma mantiene su final en -us, como en ángelus, gaudeamos, campus u ómnibus, y no requiere ya adaptarse a sílabo. El cambio acentual parece impedir la moción de plural: *silabuses, lo que no ocurre en el caso del peninsular autobús>autobuses justamente porque el final tónico permite mantener la posición del acento, lo que no ocurre con ómnibus ni con sílabus.

Si el inglés se caracteriza por primar el étimo en la ortografía de las palabras, en el castellano pesa más el principio natural por el que la escritura refleja, cuanto se pueda, la pronunciación, por lo que escribimos sílaba y no syllaba, y por el mismo motivo debemos escribir sílabus y no syllabus y menos syllabi ni cosas peores que no existen ya en castellano, ni en inglés, ni en latín ni en griego, "que no es otra cosa la letra, sino figura por la cual se representa la voz", decía el lebrijano.
Se publicó primero en el Diario Correo de Piura, el miércoles 2 de marxo de 2005, p.15. Luego salió corregido y ampliado en el Boletín de la Academia Peruana de la Lengua, 40 (2005), pp. 131-133.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente trabajo...

Florencia dijo...

Es una gran ayuda el trabajo de Carlos porque no sólo señala el término más adecuado sino que explica las razones de éste y por qué el desuso de los otros. En pocas líneas uno tiene una clase magistral. Lo cual se hace necesario ya que el uso de sílabo se hace presente en trabajos académicos. Es un artículo de vigencia permanente. Felicitaciones

Anónimo dijo...

Agradezco la explicación tan suscinta que hace, por cuanto hay confusión entre esos términos; además que permite entender cúal es el mejor de ellos.

Carlos Arrizabalaga dijo...

Agradezco los comentarios y ojalá se difunda esta propuesta entre nuestras universidades, que parecen reacias a cambiar sus manías ortográficas.

Anónimo dijo...

Buen Articulo,,, preparaba mis clases y me di en que poner en el emcabezadopara dar a conocer los temas que describire an cada clase. Gracias!!

Carlos Arrizabalaga dijo...

Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Muy bueno, pero tiene usted información sobre la definición, importancia y estructura del sílabo.

gracias,

Anónimo dijo...

Gracias profesor por su ayuda. Estaba viendo un poco de latín y me encuentro con la grata sorpresa de su blog. ¡GRACIASSSSSSSSS!

Edgar Mejía Cano.

Carlos Arrizabalaga dijo...

Gracias Edgar, y adelante con el latín.

Pedro Rachid Romero Saker dijo...

Qué buen aporte. ¡Gracias!

Carlos Caballero dijo...

MI PROFESORA ESCRIBIÓ "SYLLABUS DE LA MATERIA" CON SU EXCELENTE EXPLICACIÓN AHORA ENTIENDO ESTA NUEVA PALABRA. SALUDOS DESDE EL SALVADOR

Anónimo dijo...

Muy buenii

Yizak dijo...

Muy buen trabajo e interesante, gracias por el dato!

Joseca dijo...

Por favor una pregunta: hay un término similar o es el mismo en el idioma alemán?

Anónimo dijo...

Buenas tardes, me dejaron una tarea en la universidad y debo averiguar las 5 formas de lenguaje para el curso de Lengua y aún no consigo nada, podría recomendarme alguna página por favor?

syllabus dijo...

Excelente trabajo.

Syllabus.