27 de agosto de 2008

Mil oficios



Una de las razones por las que me gusta tanto el Perú, entre otras cosas, es que es un país que no se deja llevar tan fácil por la corriente. No se cambia todo de un día para otro y menos cuando se tiene tanto pasado sobre las espaldas: la personalidad histórica del Perú alcanza, más allá del esplendor virreinal e incluso mucho antes de la grandeza de incas y mochicas, al menos en el imaginario nacional, a los oscuros templos excavados hace milenos en las rocas de Chavín, en Ancash, e incluso más allá.

Así pues, cuando países del entorno iban cayendo bajo gobiernos dictatoriales de signo conservador, en los años setenta, Perú estaba ya inmerso en una dictadura militar comunista que impuso una desastrosa revolución en el campo, las escuelas y la economía, imponiendo un modelo estatalista del que todavía no nos recuperamos del todo. Cuando Brasil, Argentina y otros países devaluaron su moneda, a inicios del milenio, Perú mantenía un tipo de cambio increíblemente estable (las catastróficas devaluaciones del sol peruano ocurrieron antes, en tiempos del primer gobierno de Alan García). Ahora que varios gobiernos protestan contra las políticas europeas del retorno forzado, el Perú negocia con España que un primer grupo de cinco mil peruanos puedan regresar ventajosamente a su patria. Y mientras el totalitarismo avanza a nuestro alrededor, Perú lucha por afianzar su recién recobrada democracia.

Así es como, mientras casi todo el mundo se sumerge en una grave crisis económica, el Perú crece con cifras macroeconómicas sorprendentes y aprovecha para pagar por adelantado la deuda externa que tenía acumulada desde hacía muchas décadas.

El dominical de El Comercio del pasado domingo traía dos mil quinientos avisos de empleo en que se pide de todo: abogados, administradores, ingenieros, muchos arquitectos (es el boom de la construcción) y oficios de todos los ámbitos: carpinteros, choferes, cocineros, electricistas, costureros (el boom de la exportación de textiles). Es una oportunidad de ver cómo renuevan nuestro vocabulario común las solicitudes de “abarrotadores” (el DRAE traía “abarrotero” como la persona encargada de una tienda o almacén), “chicharroneros” (para una cebichería de prestigio), “cosmiatras” (además de “cosmetólogas”, que es el término general), algunos “griferos” y muchas “griferas” (para los “grifos”, esto es, las estaciones de combustible que en España conocemos como gasolineras), etc.

No entraré en los léxicos especializados, pues desconozco qué podrán ser los “ducteros trazadores hojalateros” que solicitan con urgencia en un teléfono de Lima, ni los “remalladores rectistas” que piden en la Avenida Castro Iglesias o los “zapatilleros aparadores” que buscan en Breña. El DRAE registra el americanismo “despachadores”, pero no como ‘auxiliares de aduana’.

Ya están en el Diccionario términos como “aeromoza” (azafata) y “cuartelero” (encargado de la limpieza). El primero es americanismo, mientras que el segundo pertenecía al ámbito militar y ahora puede encontrarse en los hoteles miraflorinos. También está "canillita", aunque no hay ningún anuncio que lo pida con ese término, considerado demasiado coloquial. Nuestro léxico también se está renovando por la vía del eufemismo, como en el aviso en que solicitan “asesores telefónicos corporativos” para cubrir unas plazas de telefonista. Ya lo registra el DRAE pero igual llama la atención que a los vigilantes, en Perú como en muchos países hispanoamericanos, se les llame “guachimanes” (del inglés watchman). En fin, el inglés parece ofrecer mejor “performance”.
De paso que una española que vino al Perú se extrañaba de escuchar por las noches el silbato del vigilante y al preguntar que qué cosa era aquello le nombraron a los guachimanes y ella volvió a España pensando que había encontrado una rara especie de ave nocturna de graznido ensordecedor.

1 comentario:

Aragotino dijo...

Hola Carlos e leído atentamente tu trabajo referente al termino Ayabaca me parece acertado dar a conocer las referencias históricas del origen y significado del termino, como un descendiente de la diáspora Ayabaquina pienso que debe permanecer tal como lo conocemos en la actualidad, pues al menos el significado esta bastante claro, pero hay una inquietud que quiero compartir en Ayabaca se encuentra la comunidad de Aragoto y aun no he podido encontrar ninguna referencia clara del origen ó significado de esta palabra he buscado en diccionarios por Internet de Quechua, Aimara, Español sin resultados positivos e incluso en vasco donde encontre el termino arogoiti que probablemente no tenga nada que ver con aragoto por eso apelando a tu experiencia y conocimientos en terminología espero talvez puedas ayudarme a resolver este acertijo.