30 de julio de 2008

Tallán o tacllán


La existencia en estas costas de la nación tallán está sobradamente atestiguada. Gonzalo Fernández de Oviedo recoge la noticia de que “donde primero se pobló San Miguel, hay una lengua, e llámanse tallanes”. Juan de Betanzos identifica con detalle a “tres mensajeros indios tallanes yungas de Tangaralá” (1551). Agustín de Zárate habla de “yungas, tallanes, y mochicas” (1555). Titu Cusi Yupanqui repite: “unos indios yungas tallanas que residen a la orilla del Mar del Sur, quince a veinte leguas del dicho Caxamalca” (1570). Pedro Sarmiento de Gamboa refiere luego que llegaron hasta Atahualpa "dos indios tallanes, enviados por los curacas de Paita y Tumbes" (1572), mientras que Fernando de Montesinos, sigue mencionando a los tallanes (1644).

Origen y parentesco
Mucho se ha especulado respecto al origen amazónico, serrano o costeño de los tallanes, se discute si constituyeron o no una nación unificada. Solamente diré que la diversidad lingüística de estas costas hace pensar en un poblamiento mucho más antiguo que el que le asigna Reynaldo Moya, pues en un breve espacio se hablaban tres lenguas: el sec de Sechura, el tallán y el olmano o lengua de Olmos. Con todo, no los incluía Guamán Poma en su lista de naciones indígenas y tal vez por eso tampoco los menciona ahora Roger Ravines en su relación de reinos y señoríos centrales (1980).

No se ha podido establecer ningún parentesco para las lenguas tallanes y las hipótesis de supuestos vínculos con los jíbaros o los chibchas o con lenguas de Centroamérica (como supone Guillermo Burneo) no pasan de meras especulaciones. Existen sí coincidencias léxicas con las lenguas jíbaras aguaruna y huambisa pero son demasiado débiles. Hay que partir de datos comprobados y en este caso son demasiado escasos. Tampoco es posible determinar la trascendencia de su influencia como sustrato en el español hablado hoy en Piura, aunque con toda seguridad dejaron huella en el léxico regional, en la toponimia y en no pocos apellidos locales.

Ortografía de un etnónimo
La cuestión ortográfica es en verdad una minucia, tal vez arbitraria, pero conviene corregir a los extraviados que no reconocen que el consenso general, con muy buen sentido, prefiere la única forma testimoniada en las crónicas, y se entercan en escribir tacllán o peor takllán u otras cosas más extrañas todavía.
La mayoría tiene razón en escribir tallán, pues cabe interpretar un acomodo morfológico (aféresis de la -a final sentida como "marca de femenino" en castellano, posterior a la pluralización: tallanas y moción de masculino: tallanes), de un término originalmente quechua: "tallana", nominalización del verbo [tallay~thallay], bien documentado desde los primeros repertorios lexicográficos andinos, mediante el sufijo [–na] concretizador, aunque éste designa cosas y no personas: pichana 'escoba' (de pichay ‘barrer’), mikuna ‘comida (de mikuy ‘comer’), por lo que podría interpretarse como "lugar donde se echan boca abajo", o simplemente “barbacoa, camastro”.

Aunque suena extraño, tal sentido hallaría su justificación en el hecho de que los tallanes se dedicaban, entre otros oficios a labrar la chaquira "tan delicada como los indios de La Puna y aún más", como dice Reginaldo de Lizárraga, en un espacio en que el mullo (importado de esas costas) se estimaba “más que la plata ni el oro”, como afirma Sarmiento de Gamboa. Y lo hacían echados boca abajo para no perder ni una brizna del polvo sagrado, porque la chaquira quedaba "en extremo menuda" como señala Cieza en El señorío de los Incas (p.43).

Tallana pudo haber sido una formación nominal quechua similar a la que dio nombre a Solana (que Garcilaso convirtió en Sullana). Esto se apoya además en que la más antigua mención del término está en la relación de Miguel de Estete (1534), quien se refiere a "un río caudal, que se dice Tallana poblado de muchos pueblos", y al "río de Tallana" en referencia al río Chira (o mejor La Chira). Pero por eso podría ser un término simplemente descriptivo de un río ancho y llano, una planicie con forma de camastro.

Tallanas y capullanas
La Relación de los Quipucamayos (1543) habla de los yungas como de “gente muy débil” porque en la mayor parte de la costa “gobernaban y mandaban mujeres, a quien llamaban las Tallaponas y en otras partes las llamaban Capullanas”. Éste sería el único apoyo para suponer que tallanas (¿con infijo iterativo -pu-?) sería equivalente (¿en otra lengua o dialecto?) o sinónimo de capullanas. No es admisible la interpretación según la cual serían “tallanes que vivían en zonas altas”. Josefina Ramos recoge una versión (que no hemos podido confirmar) según la cual “tallama” significaba “señora principal en quechua y aymara”, aunque esto parece apoyarse tan sólo en que Guamán Poma menciona a una “señora principal” llamada Tallama en el reino de Collasuyo. Parece un error similar al que comete hoy el Diccionario de la Academia de la Lengua Quechua, que recoge capullaña como término quechua con la acepción ‘mujer varonil’, cuando ésta interpretación se toma de la realidad posterior al propio término, cuyo significado es aún opaco.

El sufijo [–na] es relativamente moderno en lengua quechua, y no llegó a imponerse completamente sino hasta el siglo XVIII, señala Rodolfo Cerrón-Palomino, por lo que tallana sería una denominación creada probablemente en la última fase del Imperio Incaico, poco antes de la llegada de los españoles.

Manuel Yarlequé y sus pseudoetimologías
El cataquense Manuel Yarlequé dio a conocer en 1922 una presunta relación de vocablos tallanes con supuestas significaciones “tomadas de la tradición”. Jacobo Cruz Villegas difundió luego la idea de que la voz tallán era en realidad tacllán, con el significado de "diestro en el manejo de la taclla o arado’, el mismo “que con tanta maestría manejaban los hombres que poblaron estos llanos”. Por eso “deberíamos llamarles tacllanes y no tallanes simplemente”, concluye. Con no poca razón Reynaldo Moya opuso algunos inconvenientes a esta ajustada tesis, que sólo se sustenta en que taclla es un quechuismo conocido. Añadiré que lo imposibilita el hecho, al menos, de que para el jesuita Diego González Holguín (1608), la persona diestra en el arado era yapuycamayok, voz derivada del verbo yapuni 'arar la tierra'. Además la taclla es una herramienta especializada en labrar andenes y terrenos agrestes, mientras que en los valles basta la palana (y puntas de cobre y luego de bronce se encuentran fácilmente en toda la costa prehispánica). Arámbulo Palacios lo confirma: “la taclla es muy útil para los campesinos de la sierra piurana”.

¿Atallana / tallama / tallanca?
La forma “atallana” que Rivet y Loukotka difundieron como atal’an en el ámbito científico parece provenir de una mala lectura de parte del presbítero ecuatoriano Federico González Suárez (1890) de los documentos sinodales de Fray Luis López de Solís (1594), en que el prelado agustino encomienda a Alonso Núñez de San Pedro y a Alonso Ruiz Calderón la traducción del catecismo de Santo Toribio a las lenguas yunga (mochica) y tallana (no “atallana”) de los llanos. El error lo repiten los también ecuatorianos Jacinto Jijón y Caamaño y Humberto Toscano Mateus. Josefina Ramos, con loable prudencia, recoge esa variante pero sabiamente prefiere escribir “tallán” (1950). La forma tallanca la registra Esteban Puig y al parecer proviene de un error de Horacio Urteaga (quizás porque tayanka es también el nombre de un árbol).

El tallán y la producción de chaquira
El 19 de febrero de 1965, quizás como eco de este interés por la Piura prehispánica, se crea el distrito de El Tallán (denominación que Juan José Vega da a este grupo étnico considerando que formaba un estado organizado). El término no es histórico, pues las poblaciones de este distrito piurano se llaman Sinchao, Tabanco, etc.

Es acertada, pues, la observación de Reynaldo Moya de que ningún topónimo conocido se llamó tallán ni tallanca en esta región costera. Estete creyó que era el nombre del río, pero más probablemente era el nombre de “los que se echan boca abajo”, y hasta incluso, simplemente, de “los que fabrican chaquiras”. Ello podría explicar también por qué Betanzos y luego Titu Cusi Yupanqui se ven precisados a aclarar la procedencia de los tallanes, al decir “tres mensajeros indios tallanes yungas de Tangaralá”, etc., como si pudieran ser de algún otro lugar. Todo hace pensar que el era un término genérico, un objeto que dio nombre a un grupo étnico reconocido por la profesión en que se mostraron capaces. Seguramente fueron los incas los que les dieron el nombre, como suele ser usual: uno recibe su nombre de los otros.

Quizás por ello Paul Rivet ubicaba a los tallanes en una región mucho más extensa, que abarcaba la zona de Guayas y Manabí en el sur del Ecuador, donde abundaban, como registró ya John V. Murra, los centros productores de chaquira.

Conclusión
En conclusión, la ortografía que me parece más adecuada al étimo del etnónimo es tallán, simplemente, y la forma tacllán es una impostura espuria que sólo por el gran prestigio de Jacobo Cruz Villegas ha tenido cierta popularidad. La vemos en folcloristas probablemente bien intencionados, y algo profusamente en la red, tan llena de improvisados. No faltará en algunos cierto afán de prestigiarse con una ortografía pretenciosamente “originaria” frente a la tradición hispánica (que suponen errada) tan propias de cierto revisionismo estéril, pero el consenso general y el sentido común prefieren escribir tallanes y no tacllanes. Con mucha razón.
Publicado en el diario Correo de Piura los días 28 y 29 de julio de 2008.

4 comentarios:

walter purizaca dijo...

Hola Escribo desde Nueva York, he estado buscando acerca de mis antepasados Tallan-Sec y realmente quiero felicitar a don Carlos Arrizabalaga por este magnifico trabajo me gustaria poder apoyar en algun trabajo de investigacion este es mi correo walterpurizaca@hotmail.com
sicanni chimsupnma (SEC), gracias...

RUDY MENDOZA PALACIOS dijo...

Interesante el aticulo.Respecto al significado de de : "echados boca abajo" no estoy muy de acuerdo, porque asumo que esta caracteristica no era tan importante como denominar asi a una poblacion; en todo a los incas o a quienes se les ocurrio denominarlos ("tallan o tallana) debio ser mas importante el Muyu que trabajaban. es comod ecir ahora a "Petrolera" a Talara por el simple hechod e extraer petroleo.

La linguistica prehispanica para la costa si bien se apoya sobre la cronica hispana en sus primeros registros, debe sustentarse tambien en el quechua (no el cusqueño que ud cita) central (el registrado por Domingo de santo Tomas (en su Lexico y Gramatica).

Con todo apoyo su postura de denominar "Tallan ty no ""tacllan" como lo proponia nustro sabio Jacobo Cruz Villegas.

Saludos

RUDY MENDOZA PALACIOS
WWW.ACADEMIKA.TK

Carlos Arrizabalaga dijo...

De acuerdo con que hay que atender a los dialectos del quechua. Hay que tomar en cuenta, de todos modos, que el repertorio de Fray Domingo de Santo Tomás recoge distintos dialectos. Recoge el verbo "tallini": echar una cosa sobre otra. El sufijo concretizador también se daba en ese dialecto, lo cual parece apoyar la hipótesis de que sea "tallán" sea originalmente un nombre quechua, aunque puede ser que tuviera otro origen, por supuesto. Es un étimo de origen incierto, aunque los indicios parecen mostrar un nombre quechua.

Carlos Arrizabalaga dijo...

Gracias Walter por tus palabras. Encantado de recibir opiniones y todos los apoyos son bienvenidos.